La etiología de la fibromialgia empieza a dilucidarse y
todo parece indicar que diferentes estresores son los que tienen la capacidad,
en personas genéticamente susceptibles, de inducir este cuadro clínico. Éste ha
sido uno de los mensajes lanzados por el doctor Jordi Carbonell, jefe del
Servicio de Reumatología del Hospital del Mar de Barcelona, a lo largo de una
conferencia sobre diagnóstico y tratamiento de la fibromialgia, patrocinada por
laboratorios Pfizer y enmarcada en el programa del 8º Congreso de la Liga
Europea de Reumatología, celebrado la semana pasada en Barcelona.
Este
experto confirmó que los investigadores saben que la hipersensibilidad al dolor
se acompaña de alteraciones en el procesamiento de la señal dolorosa, tanto a
nivel medular como cerebral, por lo que esa vía de conocimiento podría llegar a
dar claves definitivas para su tratamiento.
A lo largo de la conferencia,
en la que también participaron los doctores Ernest Choy, reumatólogo de la
Unidad de Ensayos Clínicos del Sir Alfred Baring Garrod en Londres; Lesley
Arnold, directora del Programa de Investigación para la Salud de la Mujer de la
Universidad de Cincinnati (EEUU); y Lynne Matallana, directora y fundadora de la
Asociación Nacional de Fibromialgia (NFA), se revisaron los datos que en su
momento aportó el estudio Episer. Según este trabajo, la fibromialgia afecta a
unas 700.000 personas en España, que sufren grados variables de dolor
generalizado, cansancio, trastornos del dueño, ansiedad y depresión; y,
presentando grados variables de severidad, su diagnóstico todavía se realiza de
acuerdo a los criterios ACR establecidos en los años noventa.
Actualmente
existe consenso general sobre el papel que la práctica del ejercicio, el soporte
psicológico y los fármacos tienen en la mejora de la calidad de los pacientes
afectos y, en este sentido, mientras los analgésicos convencionales tienen una
limitada eficacia, el uso de inhibidores de la recaptación de la noradrenalina y
la serotonina sí son de cierta ayuda. En opinión de Carbonell, "en la
actualidad, la fibromialgia está considerada como un ejemplo de dolor
neuropático, por lo que se está ensayando con fármacos eficaces en otros modelos
de dolor neuropático". "Un ejemplo de esto es la pregabalina —continuó—, que ha
mostrado eficacia en el tratamiento de la neuralgia post-herpética y de la
neuropatía diabética". "Esta sustancia ha demostrado, en ensayos iniciales
prometedores, una reducción del dolor de hasta el 50 por ciento, así como un
aumento de la calidad del sueño y de la calidad de vida del paciente con
fibromialgia", concluyó Carbonell.



