Trescientas personas frente a un dolor de incierto origen
Protagonistas | Asociación Galega de Fribromialxia
Cada una combate la enfermedad como mejor le va, pero todas juntas intercambian experiencias, se dan ánimos y hacen taichí una vez por semana
La fibromialgia es una enfermedad desconocida hasta para muchas de las personas que la padecen, que son fundamentalmente mujeres, y así se refleja en la proporción de personas inscritas en la Asociación Galega de Fibromialxia. También hay algunos hombres asociados y podrían ser bastantes más pero, precisamente por ser mayoritariamente de mujeres, a algunos les da reparo, según señala la presidenta, María Jesús Fauste Díaz.
Aunque no es la única en la ciudad, esta agrupación surgió hace tres años, aunque la entidad gallega a la que están unidas ya funciona desde el año 2000. Ahora tienen un local en el número 5 de la calle Amor Meilán, cedido por la Escuela de Enfermería, en el que se reúnen todos los miércoles por la tarde para hablar de sus problemas, intercambiar experiencias y realizar cualquier actividad que les ayude a paliar y a llevar mejor el dolor, a falta de avances científicos que lo hagan.
Es una enfermedad casi inexistente para la ciencia e inexistente para la Seguridad Social. Se desconocen sus causas, por qué el 90% de las personas que la padecen son mujeres y, en consecuencia, tampoco saben por qué cada vez aparecen enfermas de menor edad.
Con periodicidad, según señala María Jesús Fauste, sufren un dolor muscular generalizado en todo el cuerpo que se manifiesta de muchas maneras, incluido un cansancio sin aparente motivo que lleva a muchos equívocos. Divorcios, y acusaciones de vagancia y de actitud de desidia son algunas de las consecuencias sociales de la dolencia.
Es una enfermedad crónica, como la diabetes, pero con la desventaja de que no tiene el equivalente a la insulina de los diabéticos. Apenas hay investigación ni dinero para financiarla, no se detecta con radiografías ni con otros procedimientos científicos y el único método de diagnosticarla es por descarte de las demás. Están identificados 18 puntos de dolor y a las personas que la sufren las tratan los reumatólogos, pero las últimas tendencias se encaminan hacia los neurólogos. Muchas están convencidas de que hay una predisposición genética, porque en sus familias tienen o tuvieron personas con síntomas similares a los suyos.
Se manifiesta con brotes y la Seguridad Social no la contempla de forma específica. Según señala la presidenta de la asociación, a veces les dan vez para ir a rehabilitación un par de semanas, pero tienen que esperar entre uno y tres años. Asegura que hay personas que para poder ir al trabajo tienen que pasar antes por un fisioterapeuta, que cobra una media de 25 euros por sesión, aunque la asociación tiene conciertos con algunos que les hacen descuentos.

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