Los talleres que imparte el Centro Municipal de Información a la Mujer, dependiente de la concejalía de Igualdad y Servicios Sociales, son mucho más que unos programas dirigidos a fomentar el espíritu creativo de las personas que toman parte en ellos. Con cerca de setenta participantes, estos talleres, que se desarrollan en el complejo educativo Ballesteros, se han convertido en un lugar de encuentro, información y colaboración entre mujeres de la localidad.
María del Carmen es una de las alumnas del taller de dibujo y pintura al óleo. A sus 49 años, esta mujer llena de vitalidad ha encontrado una forma de ocupar parte de su tiempo libre. "Cuando trabajaba nunca tenía tiempo para hacer otras cosas. Luego decidí dejar mi trabajo para cuidar de mi familiar pero llegó un momento en que gozaba de mucho tiempo y me aburría. Tuve conocimiento de estos talleres a través de la Asociación de Amas de Casa Alborada y aquí estoy. Por un lado, estoy incrementando mis conocimientos sobre el dibujo y la pintura, dos materias que me gustan desde pequeña. Por otra parte, los talleres me ofrecen la oportunidad de conocer gente nueva", puntualizó.
Caty, de 39 años, también forma parte del taller de pintura. Hace tres años, esta mujer de ojos tremendamente expresivos se dio cuenta de que su hijo ya no requería tanta atención y decidió entrar en el programa, que por aquel entonces se impartía en La Atunara. Aquejada de fibromialgia, Caty ha encontrado en los talleres una manera de subir su autoestima y relacionarse con los demás. "Debido a mis problemas de salud tenía muchas dificultades para entablar contacto con otras personas. Las clases de pintura y dibujo me han dado la oportunidad de conocer gente nueva y de todas las edades, algo que me gusta. Tengo que reconocer que en algunas clases hablo más que pinto", apunta.
María del Carmen, de 42 años, también padece fibromialgia. Parece una mujer tímida y reservada pero, a medida que avanza la conversación, se revela como una mujer inquieta con muchas cosas por descubrir. "A raíz de mi enfermedad tuve que dejar de trabajar. Tampoco podía hacer muchas cosas en mi casa y empecé a pensar que no servía para nada; entré en una depresión. Una psicóloga me dijo entonces que lo que debía hacer era buscar una actividad para llenar mi tiempo. Tras un breve paso por una academia privada encontré estos talleres, que son económicos y tienen un horario accesible. Para mí han sido la mejor terapia contra la depresión porque antes de empezar me sentía una inútil. Me han ayudado a levantarme, aprender y relacionarme con los demás", dice María del Carmen, que también está inscrita en el taller de cerámica.
Cada una de ellas tiene una historia diferente pero todas coinciden en elogiar a su profesora Lola, de la que destacan su profesionalidad y su paciencia. "En los talleres hay muchas personas con problemas, algunas de ellas discapacitadas, y ella sabe muy bien cómo tratarlas", aseguran las alumnas, a las que tras varios cambios de ubicación les gustaría que los talleres se afianzaran en un lugar concreto y más espacioso. "Había un taller de seda que tuvo que ser suspendido", reseñan.
Las ansias de conocimiento de estas mujeres de La Línea no se limitan a las técnicas de dibujo, pintura o cerámica. Es por ello que han propuesto a su profesora realizar excursiones a museos cercanos, algo que requeriría el apoyo municipal. También han sido ellas las que han demandado conocer más sobre los grandes referentes de la pintura a nivel nacional e internacional. Por ello, las clases se centran una vez al mes en una figura pictórica.
Carmen, Caty y María del Carmen animan a otras mujeres a participar en estos talleres, que tienen en la actualidad una larga lista de espera.El dato Ayuda
Muchas de las mujeres que participan en los talleres se han servido de ellos para superar situaciones difíciles.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados