Hasta
un tres por ciento de la población puede padecer distintas formas de
Fibromialgia; una de cada 200 personas, además, puede presentar
síntomas de Fatiga Crónica.

Saber
más y mejor sobre la Fibromialgia y la Fatiga crónica,los objetivos
que se marcan los investigadores y hacia dónde se encamina el futuro.
Fueron algunos puntos sobre los que durante esta jornada trataron los
asistentes a la I Jornada de Fatiga Crónica y Fibromialgia.

Y es
que, según explicó Mª Ángeles Barbero, presidenta de la Asociación de
Enfermos de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica de Ávila –nació
en el año 2003 y cuenta con 200 socios-, se trata de una enfermedad de
la que “en los últimos años se va oyendo más”, pero que “aún presenta
muchas lagunas”.

Conocimiento médico
Sonenfermedades,
según explicó el Jefe de la Unidad de Medicina Interna del Hospital
Clínico de Barcelona, Joaquín Fernández Solá, que hasta ahora han
contado con “muy poco apoyo” en el ámbito de la investigación, por lo
que “es necesario invertir si se quiere avanzar”.

Esto se ha
debido a que se trata de enfermedades desconocidas que ahora es cuando
empiezan a “normalizarse” y que implican una mayor repercusión en la
calidad de vida del paciente, hasta el punto de que una persona con
Fatiga Crónica está “más afectada en su calidad de vida que un paciente
con SIDA, aunque todo el mundo entiende que el segundo lo pasa peor que
el primero y eso tiene que cambiar”.

Se llega al punto, en la
actualidad, en la investigación científica, de discutir si se está o no
hablando de la misma enfermedad, porque se desarrollan en el mismo
contexto y, de hecho, están asociadas.

Así, la Fibromialgia se
presenta como un dolor generalizado, crónico y de difícil control e
invalidante, mientras que la Fatiga Crónica es la falta de poder
realizar actividades mantenidas. Cuando una persona empieza con la
primera, suele aparecer la segunda al cabo del tiempo y, con los años,
las dos están presentes.

Lo que sí dejó claro el doctor
Fernández Solá es que no se trata de enfermedades psicológicas o
psiquiátricas, sino sistémicas, del propio organismo, aunque tienen su
principal lugar de implicación en el Sistema Nervioso Central y ya hay
varios factores genéticos que permiten a los especialistas determinar
qué personas serán más propensas a padecerlas, por lo que “cuanto antes
detectemos a estos pacientes menor gravedad presentará”.

Funcionalidad cotidiana
El
día a día de estas personas, sin embargo, cambia por completo cuando se
descubre que padece esta enfermedad. “Los hábitos diarios se
transforman, hay que procurar hacer una serie de ejercicios cada día
que nos benefician”, mientras que la vida laboralpresenta “uno de los
puntos más conflictivos”.

En este sentido, destacó el doctor
Fernández Solá que el 80 por ciento de los enfermos de Fatiga Crónica
no pueden hacer su trabajo normal, por lo que instó a administraciones
públicas y a empresas privadas a “ponerse las pilas” para facilitarles
la vida reduciéndoles la jornada o ayudándoles al desarrollo de su
trabajo, teniendo en cuenta que “la energía de estas personas es
limitada”.